FUENTE FOTOGRAFÍAS : BSIDEFESTIVAL.COM
Música, celebración y efervescencia en Molina de Segura
El BSide Festival 2025 volvió a situar a Molina de Segura en el mapa de los grandes eventos musicales del país. Celebrando su 20.º aniversario, esta edición combinó tradición, innovación y una energía colectiva difícil de encontrar fuera de los festivales de mayor envergadura, pero con la cercanía que solo un evento bien arraigado en su comunidad sabe ofrecer. 
Desde primera hora, el ambiente se palpó en cada rincón de la localidad. El festival fue más que una sucesión de conciertos: fue una experiencia social que se extendió por plazas, calles y bares, con la música presente desde el atardecer del viernes hasta bien entrada la madrugada del sábado. 
Un arranque que encendió expectativas
La jornada inaugural, el viernes 5 de septiembre, arrancó con actividades gratuitas que ya dieron el tono festivo del fin de semana. En la Plaza de España, ante un público nutrido que llenó el espacio sin necesidad de entrada, se celebró el Pre B-Side con la banda ganadora del concurso del festival, Vosotras Veréis, seguida por el pop-rock de Siloé y un cierre de sesión con José Gómez B2B DLPIN que calentó motores para lo que vendría. 
Paralelamente, la propuesta familiar Baby B-Side aportó un matiz de comunidad y diversidad generacional con actividades pensadas para todos los públicos, integrando a vecinos y visitantes en una celebración que trascendió lo estrictamente musical. 
Sábado: el corazón del festival
El sábado 6 de septiembre concentró la mayor parte de la actividad. Desde primeras horas, las calles del municipio se llenaron de ritmo con B-Side Tapas, un formato que unió música en directo y gastronomía local en diferentes escenarios al aire libre —Plaza de la Región Murciana, Plaza Santa Bárbara o Calle Jesuita Hernández— con actuaciones de artistas como Querido Diablo, Jonny Sueños, Noa Caleo, Rata, Noelia Hernández y Pedriñanes 77. 
Pero fue en el Recinto REMO donde se vivió la euforia colectiva más intensa. Este año, el espacio principal del festival amplió su aforo hasta 11.500 personas, y en pocas horas las entradas se agotaron, reflejando la consolidación del BSide como un evento imprescindible en el calendario musical español. 
La jornada principal se alargó durante casi 12 horas de música continua, con un cartel que navegó por distintos estilos manteniendo un pulso energético impecable:
Besmaya abrió con un set dinámico, mezclando pop y rock con una actitud vibrante que encendió las primeras filas.
Pignoise mantuvo la intensidad con clásicos de su repertorio, conectando con el espíritu nostálgico de muchos asistentes.
Dani Fernández ofreció un concierto emotivo y lleno de momentos para corear, combinando temas propios con homenajes sentidos.
Viva Suecia, banda murciana y uno de los momentos álgidos de la noche, reunificó al público en una comunión sonora donde cada estribillo resonó con fuerza. 
La propuesta continuó con la paleta sonora y emocional de Carlos Sadness, que aportó matices más introspectivos y melodías envolventes, antes de que ELYELLA y Delaporte llevaran el festival al terreno de la electrónica bailable y la fiesta total, cerrando con una atmósfera de celebración que se prolongó hasta entrada la madrugada bajo la presencia constante de Sedo DJ entre actuaciones. 
Más allá del escenario
Lo que hizo especial a la edición de 2025 no fue solo el nivel de su cartel, sino la forma en que el festival integró a toda Molina de Segura como parte del relato sonoro del fin de semana. Desde las actuaciones gratuitas hasta la gastronomía local, pasando por la convivencia de públicos de distintas generaciones, el BSide se vivió como un acontecimiento cultural total, capaz de dejar huella en la memoria colectiva del municipio y de los miles de asistentes. 
Los organizadores destacaron que, además de haber conseguido una asistencia récord, esta edición supuso un impulso cultural y económico para la ciudad, consolidando al BSide como uno de los festivales con mayor proyección y crecimiento del país. 
Una celebración que marca época
El 20.º aniversario del BSide Festival no fue solo una fiesta musical, sino también una reafirmación de identidad artística y comunitaria. La mezcla de sonidos, la diversidad de públicos y la integración de la música en todos los rincones de Molina de Segura convirtieron al evento en una experiencia singular, difícil de replicar pero imposible de olvidar.
Cuando se bajaron las luces y se apagaron los últimos acordes, quedó la sensación de que el espíritu del BSide no solo había sobrevivido dos décadas, sino que mira hacia el futuro con la fuerza renovada de quienes saben que la música, cuando se comparte, puede transformar ciudades, emociones y encuentros. 
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